Todas las vitaminas van a influir en los procesos cognitivos del cerebro, pero para la memoria, sobre todo son las vitaminas del grupo B.
B1, B3 y B6: contribuyen a los procesos neuronales.
Podemos encontrarlas en semillas de sésamo y girasol, carne, pescado, algunos frutos secos como nueces de macadamia.
Ácido fólico, B9: ayuda a la prevención de lesiones en el cerebro.
Algunos de los alimentos que contienen ácido fólico son las legumbres, espárragos, huevo, aguacate, brócoli.
B12: mejora las funciones cognitivas y su deficiencia está relacionada con la demencia, según recientes investigaciones.
Se encuentra en mayoría de alimentos animales, huevos, lácteos, pescado, carne.
Además, una alimentación variada y equilibrada donde tengamos de todos los grupos de alimentos, hará que no tengamos déficit de ningún nutriente y mantendréis nuestro cerebro activo y sano.
Vitamina B: mejora la atención y la agudeza mental.
Las vitaminas del grupo B la tenemos en alimentos como las legumbres, el pescado, la carne, los huevos, los lácteos y las verduras de hoja verde.