Memoriza el orden de algunos objetos de casa.
Todos tenemos decoración en casa, o utensilios de cocina en la encimera o a la vista.
Puedes intentar recordar una estancia de la casa que no estés viendo en ese momento, y recordar los elementos que tienes dispuestos en ese mueble.
El orden, los colores…
Si tenemos fotos, podemos recordar también qué personas aparecen en ellas, y donde se tomaron, o por qué razón.
Recuerda la compra.
Puedes agruparla por tipos de alimentos si te resulta una tarea sencilla, o por colores.
Puedes complejizar el ejercicio tanto como quieras, incluso recordando el precio de algunos alimentos que has adquirido.
Interpreta la hora de los relojes analógicos.
Los relojes digitales han simplificado mucho leer las horas, pero en personas con casos de demencia en estado leve, leer las horas en relojes analógicos, puede suponer un pequeño reto a veces.
Tener relojes analógicos en varios lugares de la casa, para que cuando tengas que mirar la hora, tengas que utilizarlos, es una buena forma de hacer una actividad de estimulación cognitiva en casa.
Juega A lo que quieras.
Solo, o acompañado, los juegos de mesa, los videojuegos, los puzles o las cartas, son de gran utilidad para estimular nuestra memoria.
Recordar las reglas, las jugadas que debemos hacer para ganar, y otros aspectos del juego, nos harán utilizar nuestra memoria.
Escucha música y recuerda la letra.
Y cuando algo nos gusta mucho, además somos capaces de recordar las letras y el ritmo de esas canciones.
Una buena forma de ejercitar la memoria es recordar la letra de nuestras canciones favoritas.
Cuenta cuentos.
Recordar estos cuentos, explicarlos, y responder a las más que seguras preguntas que habrá durante la narración, todo eso nos ayuda a trabajar diferentes aspectos cognitivos.