Ejercicios físicos como correr por cortos períodos o hacer 4.000 pasos diarios mejoran las funciones del cerebro, como la capacidad de aprendizaje y la memoria.
Esto se debe a que se activa el gen Mtss1L, que promueve pequeños crecimientos en las neuronas conocidas como espinas dendríticas, donde se produce la sinapsis.
Una tanda aguda de ejercicio es suficiente para preparar al cerebro para el aprendizaje.
El ejercicio físico mejora la capacidad de concentración, aumenta la flexibilidad cognitiva, mejora la memoria a largo plazo, alivia el estrés y reduce la ansiedad, y frena el envejecimiento cerebral.
Además de la actividad física, otros aliados del cerebro son ejercicios mentales como hacer sudokus, entrenar la memoria visual, repasar las tareas diarias, hacer mapas mentales y cambiar de lateralidad.
La clave es hacer repeticiones con ejercicios mentales para mejoría de la capacidad funcional cerebral.
Actividades que sirven para mantener el cerebro en forma, y que se pueden hacer en casa.
Para tratar el déficit de atención, la mala memoria o los trastornos del sueño se utiliza el ‘neurofitness’, un programa de entrenamiento que incluye métodos como la realización de juegos matemáticos, actividades antiestrés, o el uso de unas gafas que generan pulsaciones de luz de diferentes intensidades y audífonos que emiten sonidos relajantes.
Hay dos áreas que pueden trabajarse: la relacionada con las facultades cognitivas, que trata la falta de atención, la memoria, la capacidad de rendimiento, la concentración y el aprendizaje; y la emocional, que está relacionada con síntomas de ansiedad, depresión y estrés.