La terapia centrada en el cliente recalca además el impacto que las relaciones sociales y el entorno pueden tener en la persona, por ello ofrece un espacio seguro sin juicio en el que el terapeuta y cliente se relacionan de igual a igual. Ofrece la posibilidad al cliente de ser autentico y derribar las defensas y experiencias anteriores que le limitan para florecer. Un terapeuta centrado en el cliente, en la persona, le ayuda a reconocer su propia capacidad de crecimiento y autosanación personal. La escucha debe ser sentida, el terapeuta debe aprender a estar receptivo a lo que le transmiten, este tipo de escucha se conoce como escucha activa o empática. Favorece crear un vínculo empático entre el terapeuta y el cliente. Con el uso de estas respuestas genera que el cliente se sienta escuchado y comprendido, la persona encuentra un espacio seguro y sin juicio donde continuar hablando y adentrándose en un tema. Claves de la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers. Muchos son los factores que pueden impedir el crecimiento de una persona, inseguridades, autoestima baja, falta de apertura de nuevas experiencias o miedo.