Lo primero que debes saber es qué no hacer cuando alguien de tu entorno se enoja. Interrumpir: deja que la persona se exprese. De esta manera liberará algo de tensión y obtendrás información con la que resolver. Mostrar enfado de vuelta: calmar a una persona enojada intentando oprimirla con tu propia rabia no solo es una agresión, sino que atiza el conflicto. Ponerse a la defensiva: el enojo de la otra persona no tiene por qué ir contra ti. Y, si eres la causa de su enfado, una actitud defensiva es un bloqueo para la comunicación efectiva. Tranquilízate: como de seguro has experimentado en tus propias carnes, cuando se siente ira y alguien te pide calma, lo único que consigue es avivar el enfado.
Mantén la calma. Es normal que sientas nerviosismo, ansiedad, culpabilidad o miedo cuando alguien se enoja. No obstante, se trata de un momento en el que tu calma es la clave para que el conflicto no empeore y poner en marcha el proceso comunicativo. Respira hondo y escucha lo que la otra persona expresa. Aplica la escucha activa. La escucha activa, es decir, aquella orientada a estudiar el mensaje del interlocutor desde el punto de vista de la empatía, es el motor de una comunicación efectiva. Valida los sentimientos de la otra persona. Cuando alguien expresa su enojo, canaliza su ira para promover cambios en su ambiente. Frases como «entiendo lo que me dices», «yo me sentiría igual en tu posición» o «comprendo que esto necesita una solución», ayudan a calmar a una persona molesta de manera efectiva. Dale espacio si es necesario. Es posible que la ira que siente esa persona le impida comunicarse de manera efectiva. Si ese es el caso, retírate y manifiesta que tienes disposición más adelante para buscar soluciones. Así obtienes un doble efecto: le das tiempo para gestionar sus propias emociones y abordas el problema más adelante con algo de información en pro de resolver. Ofrece soluciones para el futuro. Con los pasos anteriores tendrás las herramientas necesarias para manejar el momento presente: empatía, paciencia y escucha activa. Pero no se debe olvidar que la persona necesita cambiar algo y que el daño ya está hecho. Por eso, las soluciones deben enfocarse en el futuro, de manera que se prevengan escenarios similares y complicaciones en general. Una comunicación efectiva, una actitud empática y la voluntad de cambiar las cosas serán las bases preventivas para muchos conflictos. Y, por último, no olvides establecer límites: deja claro que no tolerarás faltas de respeto ni agresiones. La comunicación efectiva nunca pasa por ponerse por encima de los demás.