Creando una mentalidad resistente a los problemas.
Puedes ir alternando estos sencillos ejercicios entre ellos, o bien centrarte en aquellos que mejor se adapten a tus necesidades.
Eso sí, debes tener en cuenta que la eficacia de estas estrategias depende de ti, y que si no quieres asumir ciertos sacrificios para cambiar, no funcionarán.
Para llegar a los objetivos, por lo menos, hay que salir de la zona de confort.
Practica Mindfulness.
El Mindfulness es un conjunto de ejercicios y un estilo de pensamiento muy ligado a las distintas formas de meditación milenarias.
La eficacia del Mindfulness ha hecho que sea una herramienta cada vez más utilizada en deportistas de élite, para ayudarles a gestionar la ansiedad, y en las escuelas infantiles, para entrenar a los pequeños a gestionar mejor su atención, algo que en adultos también puede servir, por ejemplo, para no distraerse de los objetivos y evitar la procrastinación.
Busca aliados.
Contar con personas que den soporte aunque sea por ratos cortos tiene efectos espectaculares en el rendimiento mental y también en la capacidad de mantener la determinación para alcanzar un objetivo.
Adopta un punto de vista distante.
Ante los problemas más duros y complejos en los que cuesta tomar decisiones por la gran cantidad de emociones que están vinculados a este proceso, adoptar el punto de vista de un observador externo ayuda a elegir la mejor opción.
Orienta tus pensamientos hacia la victoria.
Hay muchas formas de pensar en un reto o un problema, pero solo hay un modo de hacerlo de manera que nos volvamos mentalmente más fuertes y más capaces de conseguir nuestros objetivos.
El truco está en tener siempre presente que nuestra meta es ganar, no perder con dignidad o esforzarse de manera conservadora para no poner mucho en juego.
Descansa bien.
Nadie puede mantener fortaleza mental si no descansa adecuadamente.
El simple hecho de dormir las horas recomendadas y desconectar de vez en cuando permite que el cerebro descanse y afronte los problemas con mayor eficacia.
Fantasea con el cumplimiento del objetivo.
Soñar despiertos recreando en nuestra imaginación lo que se experimenta al obtener lo que se quiere nos ayuda a conseguir ese objetivo, ya que mantiene la motivación alta.
Además, si no solo imaginamos la victoria sino que además incluimos en esta “simulación mental” el proceso por el que la hemos obtenido, estaremos venciendo buena parte de nuestros miedos en la imaginación, de modo que a la hora de la verdad estaremos más seguros de nosotros mismos y habremos previsto más posibles problemas y nuestras reacciones ante ellos.