En momentos de ansiedad, cierra tus ojos y lleva la atención a tu respiración. Inhala y exhala por la nariz sintiendo cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Pídele al aire que limpie tus emociones y pensamientos. Repite el ejercicio cuantas veces quieras y trata de hacerlo cada vez más lento. Conversa acerca de lo que te está pasando, solo de esta forma sabrás que no estás solo. Hablar sobre lo que nos pasa ayuda a alivianar el peso de nuestras emociones. Expresa lo que sientes con amor y respeto hacia ti y hacia quienes te rodean. A veces hablar no ayuda del todo y debemos darle paso al llanto, llorar es una forma de liberar lo que sentimos. Activar tu cuerpo físicamente hará que toda la energía y la tensión que has detectado en tu cuerpo se concentre en una actividad productiva. Salta, baila, haz yoga, corre o simplemente sal a caminar, la actividad física calma la ansiedad y relaja el cuerpo y la mente. Al hidratarte, la ansiedad de tu cuerpo disminuirá, recuerda hacerlo cada vez que sientas que el estrés se está apoderando de ti. Está bien que estés informado y revisando las noticias, sin embargo, debes tener momentos de ocio, donde jugar cartas, leer, colorear, pintar, meditar, ver una película, será una buena opción para distraer la mente de lo negativo que te abruma, recuerda hacerlo al menos 1 vez al día. Sé respetuoso contigo mismo e identifica tus límites. El cuidado y respeto parte por ti, no lo busques de otras personas, no te expongas y si te sientes sobrepasada, habla, habla desde el amor, el respeto y con la intención de abrir espacios de discusión sana, los límites los pones tú. Limita el uso de redes sociales u otros medios de comunicación, se pueden ver muchas cosas, sirven y mucho, pero es importante desconectarse cuando la información te está afectando de forma negativa.