La forma en la que te quieres determina cómo los demás te quieren a ti. Intenta reflexionar sobre la percepción que tienes de tus propios errores y de dónde provienen dichas ideas para hacer las paces con tu crítico interior. También es importante trabajar en el perdón: deja atrás los errores anteriores con una mejor actitud, ya que esto te ayudará a ver los desafíos como oportunidades, y el rechazo como un cambio de dirección. Podrías plantearte probar la terapia centrada en la compasión, que intenta mejorar la amabilidad y la autocompasión al trabajar la liberación de la sensación de culpabilidad. Mantener unos buenos hábitos de salud, como dormir suficiente, comer alimentos nutritivos y hacer deporte con regularidad, tienen gran cantidad de beneficios: aumentará tu positividad sobre el mundo, lo que también mejorará tus sentimientos hacia tu persona. Intenta añadir técnicas, como la meditación o el mindfulness a tu rutina, ya que se ha demostrado que pueden ayudar a mejorar tu salud mental y reducir la ansiedad. No te olvides de las relaciones personales. ¿Sabías que ser sociable te puede ayudar a cultivar tu autocompasión y amabilidad con los demás? Conectar con otras personas y dar prioridad a las interacciones sociales también es algo cíclico: ¡cuanto más amable seas contigo mismo y con los demás, mejor conectarás! Pasa tiempo con personas que te hagan sentir bien y que te acepten, y busca nuevas maneras de conocer a otras personas con una forma de pensar similar. Trabajar en la gratitud ha demostrado ser una gran motivación en lo que a la amabilidad y autocompasión se refiere. Busca formas de practicar la gratitud, como escribir en un diario cosas por las que te sientes agradecido o añadir notas al bote de la gratitud. También puedes escribir una carta para dar las gracias o sacar tiempo para dar un paseo y pensar en todas las cosas por las que estás agradecido en tu vida.