Con el paso del tiempo la música puede llegar a mejorar las habilidades lingüísticas, la creatividad y la felicidad. También ayuda a disminuir la ansiedad y el dolor, y provoca una curación rápida e incrementa el optimismo. Además ayuda a sanar algunas enfermedades neurológicas como Alzheimer, Parkinson y Autismo.
Escuchar música crea picos de emociones que incrementan la cantidad de dopamina, un neurotransmisor que ayuda a controlar los centros de recompensa y placer del cerebro.
En un estudio realizado en la Universidad de California en el 2009, se descubrió que existe una parte del cerebro que asocia la música con recuerdos al experimentar momentos emocionales sobresalientes.
La neuroplasticidad es la capacidad que el cerebro posee para funcionar de forma adecuada luego de algún daño sufrido. La música tiene la habilidad de proporcionar estímulos que construyan nuevos caminos para ayudar al cerebro a renovarse luego de alguna lesión.
El escuchar música ayuda al cerebro a anticipar acontecimientos y mantener una mayor atención.