Primero, lo que nos decimos a nosotros mismos es importante.
Si nos decimos que estamos estancados y que no hay salida, es probable que esto resulte en quedar atascados.
Preguntemos: ¿qué afirmaciones honestas podemos decirnos para animarnos!
Hablando con nosotros mismos, podríamos decirnos: “No tengo por qué claudicar o abandonar mi sueño.
Puedo conseguir entrenamiento en el campo que me apasiona”.
Notemos que no estamos exagerando o entregándonos un falso sentido positivo, porque si no creemos lo que decimos, no servirá de nada.
Y si darnos apoyo parece extraño o incómodo, pensemos en lo que le diríamos a una amiga en la misma situación y tratémonos con el mismo respeto.
Para liberarnos de un mal hábito debemos hacer algo que cambie nuestra perspectiva y situación.
Debemos hacer algo nuevo, algo diferente que aborde nuestro estancamiento.
Si hay alguna habilidad que debemos aprender, digamos fotografía, podríamos empezar de a poco tomando por lo menos una foto al día.
Si tenemos los mismos problemas, una y otra vez, en nuestra relación con alguien, podríamos leer un artículo o libro que enseñe prácticas que mejoran las relaciones.
Si tenemos un mal hábito que queremos superar, podríamos tomar una clase o unirnos a un grupo de apoyo para vencer el problema.
Revolcarnos en nuestro dolor no ayuda a salir del estancamiento.
Debemos hacer algo.
A menudo, esto significa pedir ayuda.
Cuando estamos estancados, compartámosle a Dios nuestros deseos, nuestros temores, frustraciones y desilusiones.
Confiemos que Dios proveerá de ayuda cuando le compartimos esa emoción de sentirnos estancados.
Quizá haya una amiga que venció una situación similar que pueda ofrecerte ánimo.
Si te fías de una persona en la confías, esto te ayudará a que no te sientas solo, y te dará la oportunidad de recibir ayuda y de rendir cuentas a alguien.
En algunas situaciones, es bueno recurrir a alguien que tiene conocimiento y entrenamiento para ayudarte en forma objetiva.
No hay nada malo en pedir ayuda.
Dar aunque sea un pequeño paso hacia la meta es algo bueno, y Dios siempre hace cosas nuevas.
¿Qué vas a hacer hoy día para ponerte de camino a la liberación?
Puedes hacer una pausa y descansar sin regañarnos, ¡pero jamás deberemos de detenernos!