El tratamiento por excelencia que tenemos para el TOC y los trastornos relacionados es un tipo de terapia cognitivo-conductual llamada exposición y prevención de respuesta.
En la terapia de exposición y prevención de respuesta, en lugar de evitar la situación, aprendes a enfrentar tu miedo en el momento, de una manera muy estructurada y sistemática.
La terapia de exposición y prevención de respuesta funciona a través de un fenómeno llamado habituación, en el que nuestro cuerpo básicamente se adapta a lo que sea que temía, o aquello a lo que le estaba costando adaptarse.
El primer paso es identificar los factores desencadenantes.
Diseñamos una jerarquía de miedos: una serie de desafíos graduales, cada uno de los cuales es tolerable y que, en conjunto, significan un progreso significativo.
A continuación, exponemos al niño al factor desencadenante en su forma más leve posible.
Al enfrentarse a sus factores desencadenantes, los niños aprenden a tolerar su ansiedad y, con el tiempo, descubren que en realidad su ansiedad ha disminuido.
Aunque el tratamiento principal del TOC es la terapia de exposición, los niños con casos más graves a menudo son tratados también con medicación.
Se puede utilizar un tipo de antidepresivos llamados ISRS, o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, para ayudar a reducir la ansiedad del niño.
El TOC se trata con un tipo de terapia denominada exposición y prevención de respuesta, que ayuda a los niños a aprender a enfrentarse a sus miedos de forma sistemática y estructurada.
La terapia de exposición y prevención de respuesta ayuda a los niños con TOC al identificar los desencadenantes de su ansiedad, exponerlos lentamente a esos desencadenantes y permitirles aprender que su ansiedad disminuye con el tiempo a través de la exposición.