Cuida tu sueño. Cuando dormimos, nuestro cuerpo se recupera de todo el estrés y el trabajo que ha realizado durante el día, tanto física como mentalmente. Tener una buena higiene del sueño es un aspecto clave para lograr que el estado de bienestar se mantenga en el tiempo y comencemos el día con buenas expectativas. Haz deporte y come sano. Practicar deporte de manera habitual hace que nuestro cerebro secrete sustancias químicas como las endorfinas y la serotonina, lo cual tiene un impacto directo sobre nuestra felicidad y bienestar. Los estudios muestran que realizar entre 20-30 minutos de ejercicio físico moderado es suficiente para obtener estos beneficios. De la misma forma, comer bien es fundamental para que nuestro organismo tenga los nutrientes y vitaminas necesarios para afrontar todos los desafíos del día a día con energía y determinación. Entrena tu inteligencia emocional. Las emociones forman parte de nosotros, por lo que aceptarlas y aprender a regularlas correctamente es un desafío que debemos afrontar para lograr una mejora de nuestro bienestar. La inteligencia emocional implica saber reconocer, regular e interpretar las emociones y sentimientos que identificamos en nosotros mismos y en los demás. Plantéate objetivos realistas. Es importante que cuando nos planteemos objetivos, ya sean a corto, medio o largo plazo, seamos realistas con nuestras habilidades y nivel de desarrollo en ese momento. Practica algún tipo de meditación. Este tipo de ejercicios practicados durante 15-20 minutos al día son de gran utilidad para conectar con nosotros mismos, con nuestras sensaciones y emociones. Nos ayudan a reflexionar, evaluar y aceptar nuestro día a día de una manera adaptativa.