Son más sensibles que los demás, los individuos empáticos son desprendidos, abiertos a las nuevas experiencias, amables y buenos escuchadores. Son personas atentas y saben transmitir estas buenas sensaciones al comunicarse con los demás. Siempre están dispuestos a ayudar y a ofrecer un hombro donde llorar. Pero también se pueden sentir heridos y ofendidos con mucha facilidad. Son personas muy sensibles, hasta el punto de ser verdaderamente susceptibles en algunos casos. Absorben las emociones de los demás, las personas empáticas se sienten influidas por las emociones y el humor de los demás, para bien o para mal. Son capaces de sentir lo que otros sienten de manera más intensa que el común de las personas, y esto a veces puede ser un lastre complicado de superar. Suelen ser introvertidos, en el caso de las personas empáticas, se suele dar la circunstancia de que suelen mostrarse bastante introvertidas. No disfrutan demasiado de las fiestas multitudinarias, sino que prefieren los grupos pequeños o ir a tomar café con un amigo. Son más intuitivos de lo normal, los empáticos perciben el mundo a través de su intuición. Les gusta desarrollarla y hacen caso a sus corazonadas de manera habitual. Les gusta pasar tiempo a solas, se trata de personas muy sensibles y suelen afectarse si están demasiado tiempo escuchando y ayudando a los demás. Pueden sobreprotegerse a sí mismos en las relaciones de pareja, vivir en pareja puede ser difícil para una persona empática. Evitan enamorarse de alguien para no tener que sufrir después si la cosa no va bien. Se sienten muy a gusto en contacto con la naturaleza, las obligaciones y el estrés del día a día nos afectan a todos, pero en especial a las personas empáticas. Suelen desconectar y recargar pilas cuando están rodeados de naturaleza: subiendo montañas, disfrutando de la playa o simplemente paseando por el campo.