Ponernos a remojo nos calma, aseguran los psicólogos, ya que eso nos conecta con el tiempo que pasamos en el vientre materno. La mezcla de calor y humedad regula las frecuencias respiratoria y cardíaca, deja la piel suave y limpia, elimina toxinas; y, al humidificar las vías aéreas, produce un efecto expectorante muy útil cuando hay resfriados, tos, sinusitis y otras afecciones del sistema respiratorio. Un buen baño agregando al agua caliente unas gotas de aceite de lavanda rodeado de velas de aromas naturales es la mejor manera –y también la más rápida– de alcanzar un estado zen.
La vitamina C de las fresas es muy eficaz en la lucha contra los radicales libres que dañan el cuerpo y el chocolate negro ayuda a reducir las hormonas que provocan el estrés, como el cortisol.
Esta fragante hierba tiene la virtud de reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial y su efecto beneficioso en episodios de depresión leve y falta de sueño está demostrado. No es mala idea poner lavanda seca en un jarrón cerca de la cama, usar cremas hidratantes o salpicar por las habitaciones unas gotas de la esencia.
Masajéese el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, moviéndolos desde el punto en el que nace del cabello hasta la parte de atrás tantas veces como desee. Este masaje, además de reducir el estrés, viene con un plus añadido: ayuda a liberar los aceites naturales del cuero cabelludo.
El masaje sueco consiste en la manipulación sistemática de los tejidos suaves del cuerpo, masajeando siempre en contra del sentido de la circulación. Esta técnica ayuda a estimular la circulación sanguínea, el transporte de oxígeno en sangre, la actividad cardiovascular y la eliminación de toxinas de los músculos; y, como objetivo fi nal, debe conseguir una completa relajación muscular.
Una reciente investigación ha revelado que uno de los componentes de la manzanilla se une a los mismos receptores que fármacos como el Valium. De ahí que esta planta provoque una sensación similar a la que provocan los tranquilizantes benzodiazepínicos. Los suplementos de camomila están indicados para casos de estrés pasajero, pero si la ansiedad es fuerte o persistente, pruebe a tomar, además, una infusión bien cargada para conseguir una dosis más concentrada del relajante.
Quince minutos a 90 grados centígrados y un 99% de humedad son una fantástica medicina que proporciona cuatro beneficios: limpia la piel y libera los poros, elimina las toxinas, logra quemar hasta 300 calorías por sesión y promueve la relajación. Las investigaciones han demostrado que cuando sube la temperatura, el cuerpo libera endorfinas, unos neurotrasmisores encargados de las sensaciones de bienestar.
La reflexología es una terapia milenaria que consiste en aplicar presión a diferentes partes del cuerpo para lograr un efecto benéfico sobre otras partes. Según sus teóricos, la digitopuntura alivia dolores de espalda y cuello, estreñimiento, gastritis, dolores menstruales, asma, cefalea... y rebaja el estrés. Basta masajear las bases de los dedos de los pies o la bola del talón para sentir un alivio inmediato. Las endorfinas que se liberan con ese sencillo masaje son las que provocan esta sensación de relax.