La práctica de mindfulness afecta al funcionamiento del cerebro. Hace años la neurociencia ha demostró que el cerebro tiene neuroplasticidad.
Las distracciones producen una elevada actividad cerebral general, y una mínima activación de las redes neuronales que tienen funciones específicas, con lo cual nuestra mente está gastando mucha energía en actividades en las que no estamos físicamente, esto es lo que produce ansiedad, depresión y estrés, que nuestra mente divague futuras o posibles situaciones que ahora no se están produciendo.
Cuando realizamos ejercicios de mindfulness centrando la atención en la respiración, por ejemplo, se disminuye esta actividad cerebral de preocupaciones, aumentando funcionamientos de las redes neuronales específicas de lo que estamos haciendo.
Investigaciones de neurociencia demuestran que el cerebro en la meditación mindfulness pasa por 4 fases.
Vagabundeo de la atención, toma de conciencia de que no se presta atención a lo que quiero, y si en los pensamientos retorno de la atención a estímulo que quiero dirigirla
Atención sostenida: el cerebro se funde con la actividad, está completamente concentrado en lo que se hace, produce calma.
Gracias a la neurociencia y a las imágenes de resonancia magnética, sabemos que la regulación de emociones ocurre con la acción de un circuito; región medial y ventrolateral del cortex prefrontal, que ejerce control sobre la amígdala, donde se procesan y a activan las emociones.
Este circuito es el mismo que se ve activado con la practica de mindfulness
Un estudio que analiza el comportamiento del cerebro en personas con práctica de mindfulness madrid y sin práctica cuando se enfrentan a la tarea de tomar consciencia y desidentificarse de estados emocionales negativos.
Encontrando que en los participantes con altos niveles de mindfulness se activaban más las áreas del córtex prefrontal y se desactivaba la amígdala.
Este resultado demuestra que mindfulness produce una mayor eficacia en el control de actividad de la amígdala, gracias al desarrollo del córtex prefrontal que se produce con la práctica.
Mindfulness también ha demostrado que con su práctica se producen cambios en la organización funcional del cerebro, cambiando también niveles de dopamina, serotonina, melatonina, cortisol y norepinefrina.