Si gozamos de una salud mental óptima, nos vemos equilibrados y que nos adaptamos a lo que sucede a nuestro alrededor, nos veremos mejor emocionalmente. Al igual que si emocionalmente nos vemos estables, confiados, nuestra salud mental también crecerá. Que duda cabe que cuando una de estas dos va mal, la otra también se resentirá, por eso, no se entiende una sin la otra. Las emociones pueden afectar a nuestra salud mental, tanto para lo bueno, como para lo malo. Por eso, si queremos tener un equilibrio debemos entender nuestras emociones, ver como nos hablamos a nosotros mismos y pedir ayuda si vemos que no estamos bien. Ya que no hay salud sin la salud mental. Cuando nuestras emociones no se controlan durante un tiempo, esto va causando en nosotros un desgaste mental y debido a esto pueden aparecer trastornos mentales. De ahí la gran importancia de controlar nuestras emociones para controlar nuestra salud mental. Y como no, la importancia del manejo de las emociones para poder prevenir y tratar estos trastornos mentales una vez aparecen. Por eso, no debemos esperarnos para actuar si estamos pasando por un mal momento emocional, ya que las emociones lo son todo. Como hemos visto aquí anteriormente.