La actividad física regular puede ayudarte a reducir el estrés, aliviar los síntomas de depresión y ansiedad, y mejorar tu bienestar general. La conexión entre el ejercicio y la salud mental.
Los estudios demuestran que las personas que hacen ejercicio con regularidad experimentan menos días de mala salud mental que quienes no lo hacen.
Ya sea que prefieras una caminata rápida, yoga o un entrenamiento intenso, cualquier tipo de movimiento puede tener un impacto positivo en tu mente.
El ejercicio aumenta la circulación sangre al cerebro, incluidas áreas como el hipotálamo, que se comunica con otras regiones como el sistema límbico, la amígdala y el hipocampo.
Estas áreas son responsables del estado de ánimo, la respuesta al estrés, la memoria y la motivación, por lo que el ejercicio puede ayudar a reducir la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y potenciar la función cognitiva.
Después de entrenar, el cerebro también libera endorfinas, conocidas como sustancias químicas que nos hacen sentir bien, que ayudan a mejorar el bienestar general.
Además, la actividad física promueve nuevas conexiones cerebro y reduce la inflamación, factores que favorecen la salud mental a largo plazo.
La naturaleza repetitiva de muchos ejercicios, como caminar o nadar, puede actuar como una forma de meditación, ayudándote a mantenerte presente y a reducir la tensión muscular.
Otros beneficios clave de la actividad física incluyen: Mejora la memoria y reduce el riesgo de deterioro cognitivo Mayor autoestima , lo que proporciona una sensación de logro.
Mejor sueño , lo que facilita conciliar el sueño y permanecer dormido.
Mayor creatividad , lo que permite que su mente se restablezca y obtenga nuevas perspectivas.
Tiempo dedicado para ti , que te da espacio para procesar pensamientos y emociones.
Menor riesgo de enfermedades crónicas , como enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad.
Estrategias de afrontamiento más saludables , que ayudan a controlar el estrés y a reducir la dependencia de hábitos poco saludables.
El ejercicio altera las vías de recompensa del cerebro, lo que lo convierte en una herramienta eficaz para controlar la adicción.
La mente y el cuerpo están profundamente conectados: cuando cuidas tu cuerpo, tu mente también se beneficia.