Muchas personas la practican para reducir el estrés, mejorar su concentración o incrementar su bienestar emocional.
Se ha demostrado que la meditación es una herramienta que ayuda a controlar la ansiedad, a relajarse y a alcanzar una mayor salud emocional, lo que puede contribuir a paliar algunos de los trastornos que afectan a quienes cuidan de personas con Alzheimer.
Además, practicar técnicas de meditación, como el mindfulness, combinada con otros hábitos de vida saludable, nos ayuda a reducir factores de riesgo que podrían impactar negativamente en nuestra salud cerebral.
Reduce el estrés y ayuda a controlar la ansiedad
La práctica de la meditación contribuye a reducir el estrés, uno de los problemas de salud más habituales en nuestra sociedad.
Conseguir una visión más positiva de la vida y de nosotros mismos es uno de los principales beneficios de la práctica de técnicas de meditación como el mindfulness.
Gracias a la meditación es posible redirigir y mantener la atención en las tareas que debemos realizar por más tiempo y de forma más eficiente.
El descanso nocturno es un factor imprescindible para disfrutar de una buena salud física y mental.
Relajar el cuerpo y liberar tensiones mejora la calidad del sueño.
La práctica de la meditación puede ayudar a reducir la sensación de sobrecarga que genera cuidar a un familiar con Alzheimer.
Existen estudios que han verificado que la mejora en la capacidad de concentración que se consigue con la meditación tiene efectos beneficiosos en la memoria y en la atención en la vida cotidiana, incluso en edades avanzadas.
Técnicas de meditación, como el mindfulness son, por lo tanto, una práctica recomendable en el contexto de la promoción del envejecimiento saludable.
Cuidar nuestro bienestar emocional es fundamental para llevar una vida tranquila y equilibrada.
Las técnicas de meditación, como el mindfulness, pueden ser un recurso útil para controlar la ansiedad, mejorar nuestra atención, evitar el estrés y recuperar el control de nuestras emociones.
Todo ello repercutirá positivamente en la salud de nuestro cerebro, así como nos hará más fácil sobrellevar ciertas circunstancias de la vida, como la de cuidar a un ser querido con enfermedad de Alzheimer.