Para evitar el miedo a la soledad, puedes intentar aguantar un poco y llevar a cabo acciones que te ayuden a regular tus emociones, como respiraciones profundas, abrazarte o abrazar algún peluche/cojín, o decirte a ti mismo palabras que te calmen o que te diría un ser querido. Si quieres empezar a romper la asociación tóxica entre soledad y temor al rechazo o abandono, crea nuevas asociaciones positivas. Por ejemplo, crea citas contigo mismo como: salir a correr, ver una película o leer un libro, programar una sesión de belleza o masaje a domicilio, etc. En lugar de una soledad impuesta porque te quedaste sin planes, será una soledad elegida y que puedes asociar a cosas positivas como el autocuidado, el descanso, la reflexión y la tranquilidad. Empieza con pequeños retos que te llevarán a pequeñas victorias que debes celebrar. Empieza con actividades que normalmente harías en compañía. Poco a poco, te irás dando cuenta de que puedes enfrentar la soledad y todo tipo de retos de manera independiente. Para superar la situación de aburrimiento, podrías elaborar una lista de actividades que puedes disfrutar a solas, como jugar videojuegos, escucha música, pintar, bricolage, cocinar, entre otros. La próxima vez que te vayas a quedar a solas, antes de llamar o escribir a alguien para que te saque del aburrimiento, empieza por pasar un poco de tiempo contigo mismo realizando alguna de estas actividades. Sería bueno fijar límites saludables en cuanto al uso de las redes sociales y la comunicación constante. Dedícate tiempo a ti mismo con actividades que disfrutes. En lugar de buscar la conexión constante con muchas personas en línea, enfócate en relaciones más profundas y significativas con unas pocas personas cercanas. A través de la autoexploración, la terapia y el desarrollo de habilidades para estar en paz consigo mismo en momentos de soledad, uno puede superar el miedo y la ansiedad.