La naturaleza actúa como un potente protector y mejorador de nuestra salud mental, todo ello sin costo alguno. La teoría de la restauración de la atención sugiere que los entornos naturales tienen la capacidad única de renovar nuestra atención. La presencia de elementos naturales como árboles, agua y una diversidad de plantas y animales puede ser especialmente benéfica. Estudios han demostrado que el tiempo pasado en entornos naturales está asociado con la reducción de los niveles de cortisol, una hormona del estrés, y con una disminución en la actividad del sistema nervioso simpático, responsable de nuestras respuestas de «lucha o huida». La conexión con la naturaleza no solo reduce el estrés y mejora la concentración, sino que también puede elevar nuestro estado de ánimo. Un paseo por un entorno verde puede aumentar significativamente los sentimientos de felicidad y vitalidad, ofreciendo un antídoto contra la tristeza y la depresión. Lo más notable de la naturaleza como herramienta para mejorar la salud mental es su accesibilidad. No se requieren equipos costosos ni membresías exclusivas; simplemente salir a un espacio verde local o incluso observar la naturaleza desde una ventana puede ser beneficioso. Esta accesibilidad hace de la naturaleza una de las formas más democráticas y de bajo costo para ayudar a gestionar y mejorar nuestra salud mental. El contacto regular con la naturaleza no es solo un placer, sino una necesidad vital para nuestra salud mental. Al ofrecer un espacio para la restauración mental, la reducción del estrés y la mejora de nuestro estado de ánimo, la naturaleza se presenta como un aliado invaluable en la búsqueda del bienestar.