Se trata de reconocer que el fracaso puede suceder, pero puedes lidiar con él si sucede. No se trata de nunca acero o de siempre querer ganar, sino de saber que en la vida hay momentos buenos y malos, y que depende de nosotros decidir qué hacer con esas experiencias. El punto es que sepas ver tu fracaso como una experiencia de aprendizaje y de crecimiento, y no como una derrota.
Otro tip es el de detenerte por un minuto y hacerte preguntas sobre cómo puedes lidiar con tu estrés, con tu tristeza o con lo que sea que estés sintiendo, esto te va a ayudar a buscar mejores soluciones, para que te dejes de enfocar en el problema y puedes salir de todo eso rápidamente. Nadie, absolutamente nadie, es perfecto, incluso si estás en un buen punto, siempre puedes mejorar y crecer un poco más, es por esto que la fuerza mental se debe trabajar constantemente, buscando retos, obligándome a hacer cosas que no te gustan tanto, tomando responsabilidad por tus actos y enfocándose en tu propio desarrollo como persona.
Una parte importante de construir fuerza mental es hacer cosas que te desafíen. Se trata de atreverte a estar incómodo. El tip es: pensar en “¿cuáles son las pequeñas cosas que puedo hacer para retarme a mí mismo?”. La ansiedad es un “mecanismo de defensa para mantenernos seguros” y que evita que hagamos cosas peligrosas, el problema es que hemos llegado a pensar que algo como un problema en la oficina puede ser peligroso, y eso eleva la ansiedad y eso hace que todo se vuelva más difícil. Hay que reconocer que no estoy en peligro, mi cuerpo piensa que lo estoy, pero eso no significa que no debes tomar el riesgo de lo que quieres hacer. Es posible enseñarle a tu cerebro que es más fuerte de lo que pensabas, esto lo puedes hacer con esos pequeños retos, buscando siempre hacer algo nuevo, algo diferente o algo que te da un poco de miedo. Con eso vas a ir ganando confianza y vas a cambiar tu narrativa interna, pasando del “no puedo” o “no lo hagas” a una conversación interna en la que te motivas a ti mismo.