Reconocer las señales es el primer paso para poder trabajar en ello, tomar decisiones, o pedir ayuda. Algunas señales que nos pueden ayudar son por sentir agotamiento físico y mental, sentimientos de frustración en el trabajo, problemas de concentración para realizar las tareas, problemas de comunicación con los equipos, dolores físicos y cambios caracteriales.
Aunque nuestra vida laboral ocupa gran parte de nuestro día, debemos aprender a equilibrarlo con una vida personal.
Para poder estar bien, es importante cuidar todas las áreas de nuestra vida.
Es importante aprender a priorizar las propias necesidades, no tener miedo a las críticas y hacerlo de forma reflexiva, dándote tiempo para entender cómo te sientes y articular una respuesta amable y respetuosa, pero sincera.
El 75 % de los trabajadores españoles responden llamadas o correos electrónicos fuera del horario laboral.
Las relaciones saludables se basan en el respeto mutuo, la confianza, la honestidad, el apoyo, la justicia, la igualdad, el respeto a la identidad individual y la buena comunicación.
La capacidad que tengamos de ponernos en el lugar de la otra persona y percibir su percepción y sentimientos sobre los temas nos ayudará a establecer una comunicación fluida y gestionar los desacuerdos.
Cuando sientas algún síntoma de estrés, tómate tu tiempo para realizar respiraciones profundas, con cinco minutos bastará.
La meditación también ayuda a aportar calma y se combina con la respiración profunda.
Puedes meditar antes de ir a trabajar, durante descansos en el trabajo o después de la jornada laboral.
Las pausas en el trabajo son necesarias y están reguladas por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Las pausas nos permiten descansar, desconectar y socializar con los compañeros.
Mantener hábitos saludables es una de las bases del autocuidado.
Esto incluye hacer ejercicio, comer de forma equilibrada, evitar el consumo de sustancias, tener una buena higiene y mantener los hábitos de sueño.