La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) se estructura en torno al modelo Hexaflex, que organiza seis procesos centrales: aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, valores, acción comprometida y el yo como contexto.
Cada uno de estos procesos se trabaja con una serie de técnicas específicas diseñadas para aumentar la flexibilidad psicológica, lo que permite a los pacientes comprometerse con acciones coherentes con sus valores personales, incluso frente a experiencias internas desafiantes.
La aceptación consiste en fomentar la disposición a experimentar emociones, pensamientos y sensaciones difíciles sin intentar controlarlos o evitarlos.
Técnicas clave:
Metáfora del huésped no deseado: Se le pide al paciente imaginar que está organizando una fiesta y un huésped difícil llega.
En lugar de echarlo, se trabaja en aceptar su presencia para disfrutar de la fiesta.
Ejercicios experienciales: Guiar al paciente a describir y localizar físicamente una emoción en el cuerpo, enfocándose en su forma, tamaño y textura, sin juicios.
La defusión ayuda al paciente a tomar distancia de sus pensamientos, viéndolos como eventos mentales en lugar de realidades absolutas.
Técnicas clave:
Repetición de palabras: El paciente repite palabras o frases difíciles, como «soy un fracaso», hasta que pierden su impacto emocional.
Etiqueta de los pensamientos: Enseñar al paciente a etiquetar pensamientos como «estoy teniendo el pensamiento de que…».
Esta técnica implica entrenar la atención plena para que los pacientes se conecten con el aquí y ahora, en lugar de quedarse atrapados en rumiaciones sobre el pasado o preocupaciones futuras.
Técnicas clave:
Ejercicio de los 5 sentidos: Guiar al paciente a identificar algo que pueda ver, escuchar, tocar, oler y saborear en su entorno inmediato.
Meditación de atención plena: Practicar breves ejercicios de respiración consciente.
La exploración de valores es un pilar en ACT, ya que permite al paciente identificar principios fundamentales que dan sentido y dirección a su vida.
Técnicas clave:
Metáfora del faro: Los valores son descritos como un faro que guía al paciente en la tormenta, ofreciendo dirección incluso en condiciones difíciles.
El epitafio: Pedir al paciente que imagine cómo le gustaría ser recordado por los demás, lo que ayuda a clarificar sus valores.
Esta técnica implica planificar y ejecutar conductas que estén alineadas con los values identificados, incluso frente a barreras internas.
Técnicas clave:
Fragmentación de objetivos: Dividir una meta valiosa en pasos pequeños y manejables.
Planificación de acciones: Formular planes específicos y medibles para implementar conductas comprometidas.
El objetivo de esta técnica es ayudar al paciente a desarrollar un «yo observador» que trascienda los pensamientos y emociones, permitiéndole ver sus experiencias como eventos temporales que ocurren dentro de un contexto más amplio.
Técnicas clave:
Ejercicio de la silla vacía: Pedir al paciente que se imagine como un observador de sus propios pensamientos desde una perspectiva externa.
Metáfora del cielo y las nubes: Los pensamientos y emociones son como nubes que pasan, mientras que el «yo» es el cielo que siempre permanece.