El estrés puede ser una respuesta a un cambio negativo en la vida del niño, como la preocupación por las tareas escolares o las notas. Los niños aprenden a responder al estrés a medida que crecen y se desarrollan, y muchas situaciones estresantes que para un adulto son manejables causan estrés en un niño. Las causas de estrés pueden incluir la preocupación por las tareas escolares o las notas, el manejo de las responsabilidades como la escuela y el trabajo o los deportes, y el cambio de escuela. El dolor, las lesiones, las enfermedades y otros cambios son fuentes de estrés para los niños, y las situaciones estresantes pueden afectar la forma como el niño piensa, actúa y siente. En pequeñas cantidades, el estrés puede ser bueno, pero el exceso de estrés puede tener un impacto en los sentimientos de seguridad y confianza del niño. Los padres pueden ayudar a sus hijos a responder ante el estrés de forma saludable, brindándoles un hogar sano, seguro y confiable, y dedicándoles tiempo de esparcimiento tranquilo. Es importante que los padres aprendan a escuchar a sus hijos sin criticarlos ni tratar de resolver el problema de inmediato, y que fortalezcan los sentimientos de autoestima del niño, utilicen la estimulación y el afecto, y utilicen recompensas en lugar de castigo. Los niños que se sienten seguros y confiados pueden manejar mejor el estrés y desarrollar habilidades para hacer frente a las situaciones difíciles.