Eso sí, es importante tener en cuenta que existe un valor más importante que los demás.
Se trata de la confianza.
Los valores son aquellas cosas que consideramos más importantes de la vida.
Por ejemplo, las relaciones familiares, la amistad o la humildad.
La coherencia con nuestros valores produce felicidad y satisfacción, algo que transciende más allá y es percibido por las personas.
De acuerdo con el doctor Simon L. Dolan, “el estrés es el resultado de la incongruencia en nuestro sistema de valores”.
Por lo tanto, un mundo en el que las personas viven una vida conectada con sus valores es un mundo que disfruta de una mejora salud.
Cuando sabes qué te importa, tienes una dirección clara hacia la que ir y qué camino seguir.
¡Consigues una claridad tremenda!
Por ejemplo, las decisiones que tomas están condicionadas por ellos.
Por lo tanto, cuando los conoces, es más fácil decidir.
Al final, descubrir tus valores te proporciona una brújula que te indica hacia dónde debes ir en todo momento para sentirte bien.
A la hora de fijarte metas, tienes que preguntarte cómo ese objetivo afectará a tu escala de valores, aquello que consideras más importantes.
Eso te ayudará a validar algunos de tus objetivos, así como a replantearte algunos y descartar otros.
De esta manera, sentirás que todo fluye mejor.
Las personas que avanzan sin frenos son las que consiguen más objetivos.
Así pues, ajustar tus metas con tus valores es una combinación ganadora.
Cae por su propio peso.
Si vivir según tus valores te genera bienestar, cuando no estás bien, solo tienes que revisar si están cumpliendo con ellos.
Un truco es valorar cuál es tu grado de satisfacción con cada uno de tus valores en una escala de 1 al 10.
Es una forma rápida de ver cómo estás.
Cuando una persona tiene conflictos con otra, puede apoyarse en los valores compartidos y percibidos.
Son estos:
Los valores compartidos son aquellos que un grupo de personas acuerda que tendrán presentes a la hora de relacionarse.
Los valores percibidos son aquellos valores que el entorno de una persona relaciona con su forma de ser o comportamiento.
En resumen, se trata de llegar a un acuerdo que marque las reglas del juego en base a lo que estas personas consideran importante.
La coherencia con nuestros valores produce felicidad y satisfacción, algo que transciende más allá y es percibido por las personas.
De acuerdo con el doctor Simon L. Dolan, “el estrés es el resultado de la incongruencia en nuestro sistema de valores”.
Por lo tanto, un mundo en el que las personas viven una vida conectada con sus valores es un mundo que disfruta de una mejora salud.
Eso sí, es importante tener en cuenta que existe un valor más importante que los demás.
Se trata de la confianza.