Para alinearte con tus valores, puedes empezar olvidándote de todo el ruido eterno y empezando a escucharte. Reflexiona en qué momentos te has sentido más realizado. Ahora piensa, ¿Qué valores estaban presentes? Identifica patrones: Revisa tus experiencias pasadas e intenta recordar. ¿Qué te gustaba más? ¿Qué tareas no disfrutabas? Pregunta a las personas de tu alrededor. A veces, las personas que nos conocen bien, nos dan nuevas y valiosas perspectivas sobre qué nos motiva. Haz un análisis del momento: Revisa tu situación actual. Analiza de forma sincera tu trabajo. ¿Está alineado con tus valores? Si descubres que no es así, ¿Qué cambios puedes hacer? Te dejo otras preguntas que pueden ayudarte: ¿Me siento yo mismo cuando acaba mi jornada laboral? ¿Sigo mi meta, o me alejo cada día más de ella? ¿Mis valores y los de la empresa van en la misma línea? Busca empresas con propósito: Investiga empresas que reflejen los valores que buscas. Lee su misión, visión y valores, pero profundiza. No te quedes en lo superficial. Algunas veces, todo es puro márketing. Contempla cómo se comporta la empresa, cuáles son sus prácticas, sus acciones sociales y la experiencia de otros trabajadores. Rediseña tu carrera: Llegados a este punto, si te das cuenta de que tu empleo no te llena, quizá ha llegado el momento de explorar nuevas opciones o reinventarte. Muéstrate tal cual eres: Manifiesta desde el minuto 0 que es lo realmente importante para ti. Cuáles son tus valores. Actúa siempre de acuerdo a tus principios, esto te ayudará a tener siempre coherencia y que seas visto como una persona auténtica y comprometida. Así podrán asignarte proyectos y roles más adecuados para ti. Evalúa y modifica regularmente: Recuerda que tus valores no son inamovibles, evolucionan según tus necesidades y tu momento vital. Por eso, es importante revisarlos cada cierto tiempo.