La práctica de valores comienza en casa: si se realiza el ejercicio en el día a día como una rutina familiar, será más fácil hacer uso de ellos en otros círculos sociales como la escuela, el trabajo, etc.
Debes tener la capacidad de demostrar amor no solo con palabras, también con hechos:
Si bien la cuarentena exige respetar el espacio personal y la privacidad de nuestra familia, también es necesario que nos tomemos tiempo para dedicarle a tus hijos e hijas, tanto en calidad como en cantidad.
De esa forma les reiteramos que son importantes para nosotros.
Entre las bases que fundamentan los vínculos afectivos, y por ende la práctica constante de valores, se encuentran los siguientes pilares:
• Vivir conscientemente
• Aceptarse a sí mismo
• Responsabilizarse de sí mismo
• Tener autoafirmación
• Vivir con propósitos
• Cuidar la integridad personal
Realicen actividades que fortalezcan los vínculos familiares:
No nos referimos solamente a ver una película juntos.
De hecho, consideramos que algunas de las actividades más importantes para fortalecer los vínculos familiares implican dinámicas manuales, en las que intervenga la creatividad y el trabajo en equipo.
Un ejemplo de esto puede ser compartir actividades artísticas o cocinar recetas fáciles con tus hijos e hijas.
Dichas actividades ayudan a fomentar los valores de la solidaridad, la empatía, el respeto y la honestidad.
La mejor parte es que no tienen que salir de casa para realizarlas.
Mantengan una buena comunicación:
Este ejercicio ayuda no solo a generar confianza en la familia, sino también a fortalecer los vínculos afectivos.
Mediante una buena comunicación podemos fomentar la tolerancia, la honestidad y la confianza.
Recordemos que durante el confinamiento todos somos más propensos a exponer nuestros sentimientos, incluso los negativos, a causa de muchos factores.
Lo mejor siempre será hablar.
Esto lo podemos comenzar a hacer con actividades simples pero significativas, como contarse lo mejor y lo peor del día o cuáles son sus anhelos y/o temores, etc.
Lo importante es no juzgar al otro y no restarle importancia a los sentimientos o emociones del momento.
Démuestrales que con una buena acción pueden ganar mucho:
Esto forma parte del enriquecimiento espiritual.
Al enseñarle a tus hijos e hijas toda la cadena de buenas acciones que trae consigo tomar una iniciativa positiva, entenderán que obrar de forma noble y honesta les traerá buenos resultados.
No hablamos necesariamente de un resultado material, sino más bien de satisfacción y paz consigo mismos.
Estas energías, a su vez, se transmitirán de forma indirecta y ayudará a propiciar un entorno sano y agradable dentro de casa.