Entramos en la esfera del inconsciente. Y para hacer auto-terapia, tendríamos que tener conciencia del inconsciente. Durante las fases 3 a 8 de la terapia EMDR, que son las fases de reprocesamiento y desensibilización del trauma, podemos sentir niveles muy elevados de malestar hasta su desensibilización total, que en ocasiones requieren de un tercero que nos pueda ayudar a salir del trance y volver a autorregularnos. Correríamos el riesgo de desbordar el sistema o disociarnos de la realidad. Para algunas personas, poder identificar el trauma origen, la emoción que lo acompaña, las sensaciones corporales, las creencias negativas sobre sí mismas originadas en el recuerdo etc., (pasos imprescindibles de la fase 3) es una tarea terriblemente compleja, incluso con mucha ayuda. Conectar con el recuerdo una vez identificado, aún más, derribar las defensas que nos han estado protegiendo de revivir ese malestar, es incluso más complejo aún. Dado que son nuestras defensas, no podríamos desmontarlas solos. La estimulación bilateral es sólo una parte de la terapia EMDR. La terapia EMDR es una herramienta potente que puede ayudarnos a sanar traumas, siempre y cuando sea guiada por un experto en la materia. La mente ó el cerebro, no es menos importante que cualquier otro órgano del cuerpo, y en ocasiones, es mucho más complejo sanar una herida emocional que muchos problemas físicos. Por eso mismo, te animo a que si necesitas terapia EMDR, te pongas en manos de un profesional suficientemente cualificado, porque de esta manera, podrás conseguir sanar lo que duele por dentro.