MANTÉN UN ESTILO DE VIDA ACTIVO.
Un estilo de vida activo es muy beneficioso tanto para nuestra salud física como para nuestra salud mental.
El ejercicio desencadena una respuesta química que mejora nuestro estado de ánimo.
CUIDA TU ALIMENTACIÓN Y DESCANSO.
Una alimentación sana y equilibrada mejora nuestra salud general y, por tanto, nuestra salud mental.
Cuida también tus hábitos de descanso: una mala higiene del sueño nos produce cansancio y perjudica notablemente nuestra salud emocional.
REDUCE EL CONSUMO DE SUSTANCIAS.
Un consumo frecuente de ciertas sustancias puede acarrear problemas de salud y, en muchos casos, provocar trastornos depresivos.
Evita o reduce el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
VIGILA TU NIVEL DE ESTRÉS.
El ritmo de vida estresante al que muchas personas se enfrentan cada día repercute mucho en nuestra salud mental.
Muchas veces, los trastornos depresivos vienen precedidos de un estilo de vida estresante que nos mantiene en un estado alto de ansiedad.
¡RELACIÓNATE.
Rodearnos de nuestros seres queridos es uno de los grandes factores de protección para la depresión.
Vivir encuentros sociales afectuosos, agradables y divertidos mejorarán nuestro estado de ánimo.
REALIZA ACTIVIDADES AGRADABLES.
Dedicar tiempo al ocio y a nuestras aficiones es imprescindible para cuidar nuestra salud mental.
Este tipo de actividades nos motivan y nos alejan de los factores asociados con la depresión.
TRABAJA TU AUTOESTIMA.
Reduce las comparaciones con otras personas y aléjate del desgaste que supone tratar de contentar a los demás durante todo el tiempo.
Acepta tus errores y abraza tus logros y virtudes.
VIVE EN EL PRESENTE.
Vivir mentalmente en el pasado o el futuro solo nos crea malestar psicológico.
Aléjate de las preocupaciones irracionales y trata de aprender a vivir con la incertidumbre y a desarrollar una actitud positiva frente al cambio.
¡MOTIVATE.
Los propósitos vitales repercuten muy positivamente en nuestra salud mental.
Es importante que los objetivos que nos marquemos sean realistas y alcanzables, para evitar frustraciones innecesarias.
DEVELOPOLLAR TU INTELIGENCIA EMOCIONAL.
Una de las vías para alcanzar un equilibrio psicológico es mediante la adecuada gestión emocional.
Aprender a identificar qué emociones sentimos, cómo las expresamos y regulamos, es fundamental para prevenir la depresión.