La práctica de la consciencia plena consiste en reconducir la atención hacia lo que es relevante.
Esto se hace promoviendo que la atención “descanse” centrándose en un único elemento u objeto, normalmente la respiración o las sensaciones del cuerpo.
Cada vez que la mente tiende a divagar y se “desconecta” de ese elemento, hay que intentar volver a concentrarse en él.
Con la práctica, la atención se vuelve cada vez más estable y se reducen las distracciones.
La atención es como un músculo que se fortalece a medida que se ejercita y, por tanto, se puede entrenar.
Existen distintas técnicas para conseguir este estado de atención y conciencia plena.
Te proponemos 4 que podrás practicar:
1. Evita distraerte durante unos minutos, cierra los ojos y concéntrate en la respiración.
2. Saborea una pasa, cómetela lentamente, saboréala, disfruta los sabores y presta atención a lo que estás sintiendo.
3. Da un paseo consciente, caminando lentamente y prestando atención a cada movimiento, concéntrate en la respiración y disfruta de cada paso.
4. Disfruta del ritual del café, deja a un lado el móvil y concéntrate en el proceso de preparación del zumo, del café, del té, de las tostadas…
Cuando esté todo listo, saborea cada trago y cada bocado.
Con este sencillo ejercicio, ¡empezarás el día con energía.
Son ejercicios sencillos que puedes realizar en cualquier momento del día.
Vale la pena intentarlo.
Si los incorporas en tu rutina diaria y dedicas unos minutos cada día a conectar contigo mismo, verás como con el tiempo tu capacidad de atención mejora.
Otras actividades, como el yoga y la meditación, también te pueden ayudar a entrenar la consciencia plena.