Sumergirse en las costumbres y convenciones de un lugar mientras se aprende permite captar jerga, entender matices lingüísticos y abrazar las diferencias culturales. Las diferencias culturales pueden incluir distintos sistemas de creencias, formas de vestir, valores y el consumo (o no) de ciertos alimentos. Antes de estar familiarizado con una nueva cultura, puede ser fácil cometer errores y, a veces, una metedura de pata puede causar ofensa accidentalmente. Empieza con lo simple, aprendiendo las formas comunes y respetuosas en que los miembros de una cultura se saludan y se agradecen mutuamente. Hacer de esto tu prioridad muestra tu disposición a aprender y tu deseo de ser cortés, y puede hacer que tu interacción con nuevas personas comience con buen pie. Sé flexible, prueba cosas nuevas, aprende con el corazón abierto y está dispuesto a adaptarte. Algunas nuevas prácticas culturales pueden parecer inusuales al principio, pero pueden profundizar tu aprendizaje y crecimiento personal cuando las abrazas. Muéstrate interesado, escucha activamente y haz preguntas detalladas y perspicaces para demostrar que estás motivado a entender su cultura a un nivel más profundo. Presta atención, observa el lenguaje corporal en busca de señales no verbales. Abraza la cultura popular, conoce el arte popular que proviene de esa cultura o que la celebra, lee libros o mira programas de televisión del lugar al que vas. Mira hacia adentro, reflexiona sobre tu propia cultura, tus dinámicas familiares, estructuras comunitarias, señales de respeto, abreviaciones, espiritualidad y puntualidad. Esto puede ayudar de muchas maneras, desde fortalecer tu conexión con tus raíces y aumentar tu empatía, hasta inspirarte a apreciar las diferencias culturales y buscar nuevas para explorar también.