Préstale atención a la contratación
A la hora de elegir a las personas que harán parte de tu organización, es clave ser selectivo y fijarse en ciertas aptitudes y cualidades, más allá de la experiencia académica y laboral.
Recuerda que la lealtad, aunque se puede fomentar, se trata de una posición ética y una virtud que se tiene o no se tiene; se puede identificar al entrevistar a una persona y preguntarle qué lo ha llevado a permanecer o abandonar un trabajo.
Sé leal con ellos
Si quieres empleados que se esfuercen por tu empresa, es necesario que la empresa también se esfuerce por su bienestar.
Demuéstrales que el talento humano es una prioridad: acompáñalos en sus procesos, pregúntales cómo se sienten, y ofréceles opciones y herramientas para que logren hacer mejor su trabajo.
Ábreles caminos para crecer
Avanzar, superarse: eso es lo que la mayoría de los colaboradores esperan y desean.
Dales la oportunidad de asumir retos diferentes, a la medida de sus habilidades.
Por ejemplo, puedes crear nuevos roles dentro de la compañía, o permitir que roten entre distintas áreas, cuando no se sientan a gusto donde están o necesiten hacer cosas diferentes.
Deja que tus empleados tomen decisiones
La sensación de libertad, control y autonomía es un factor infalible para aumentar la lealtad.
Por ejemplo, dejar que trabajen desde casa si lo necesitan, ajustar su horario de trabajo y tomar decisiones sin tanto protocolo.
Las compañías que son capaces de confiar en su gente cuentan con menor rigidez, mayor creatividad y, por lo mismo, más satisfacción en sus recursos humanos.
Ofrece una remuneración a la medida
Entrégales un sueldo justo, atractivo y acorde al mercado laboral.
Pero no solo eso, piensa en un sueldo emocional más allá del efectivo: beneficios laborales que se adapten a sus necesidades y expectativas.
No olvides los aumentos de sueldos para que el trabajador sienta que su esfuerzo y dedicación son reconocidos y valorados.
Propicia un buen ambiente
Nada mejor que contar con jefes y superiores sencillos, empáticos y que te permitan hablar y expresarte con confianza.
Eso, en principio, es vital para contar con un buen ambiente laboral.
Procura respetar siempre a tus subalternos y ofrecerles tu apoyo ante cualquier dificultad que experimenten.
Háblales claro y cercano
Hazle saber a cada persona qué es exactamente lo que esperan de ella desde el primer momento; también ofrece una retroalimentación personalizada y constante sobre cómo está haciendo su trabajo.
Asegúrate, además, de que todos comprendan la misión y visión de tu empresa, e invítalos a vivir la cultura de tu organización, a través de reuniones, conversaciones y actividades.
Reconoce a tus empleados
Este es uno de los puntos más eficaces a la hora de crear lazos de confianza, agradecimiento y lealtad con tu gente.
Pueden ser reconocimientos materiales, como bonos y tarjetas de regalo; o en ocasiones puede ser suficiente darles las gracias públicamente o en privado, regalarles un día libre o invitarlos a almorzar.