La familia se caracteriza por una convivencia dada por las interrelaciones entre todos los integrantes, podemos encontrar: la relación entre hermanos, la relación de pareja y la relación de padres, madres e hijos e hijas.
Uno de los puntos importantes de la gestión emocional en la familia, es educar a los hijos e hijas sobre emociones y sentimientos, ya que, al comenzar este trabajo educativo en el núcleo familiar, será más fácil saber cómo gestionarlos.
El incorporar pautas educativas sobre las emociones, nos permite como familia, crecer, guiarnos y aprender a gestionar situaciones familiares y/o individuales.
Cuando existe un conflicto en la familia; padres, madres o adultos referentes debemos idear estrategias para enfrentar los conflictos que van apareciendo en la vida familiar.
Crear una lista con las situaciones que gatillan conflictos, organizarlas y distribuirlas.
La familia es equipo, por tanto, quien limpia u organiza la cocina, las habitaciones, es tarea de todos.
Existen labores colectivas y labores individuales.
El establecer de manera conjunta cuales son las labores individuales y las colectivas, facilita la organización familiar y evita situaciones de conflictos en la dinámica familiar.
Otra herramienta lúdica para la gestión de emociones y del conflicto para utilizar en casa, es el conocido semáforo emocional, para reflexionar y analizar la emoción o sentimiento.
Es importante considerar que las emociones o sentimientos agradables y no agradables son parte de la vida y nos acompañarán siempre, no se trata de anularlos o eliminarlos, sino, de aprender a gestionarlos y el mejor lugar donde aprender es en nuestra familia.