La validación por parte del terapeuta implica hacer ver al paciente que sus respuestas emocionales tienen sentido y son entendibles dentro de su historia y contexto actual.
Validar tus emociones no pasa por ponerte una capa de optimismo infundado.
Tiene más que ver con un diálogo emocional inteligente, hábil y compasivo que te permita trabajar en las siguientes dimensiones:
La autovalidación es aceptar nuestra experiencia interna: emociones, sentimientos y pensamientos.
Aceptación no es ver como positivo o adecuado todo pensamiento o emoción que pase por la mente.
Siento rabia y envidia, pero en lugar de quedarme encapsulado en este estado debo esforzarme más para superarme y alcanzar nuevos logros.
Validar pensamientos y emociones nos permite manejarlos mucho mejor.
Una vez que conectamos y aceptamos mejor nuestras realidades internas, logramos conocernos para desarrollar nuestras habilidades personales.
Debemos aprender a estar presentes.
Tomar conciencia de la emoción que sentimos aquí y ahora es clave de salud.
Por lo general, estamos habituados a dejar para después el malestar que sentimos hoy.
Reconocer, etiquetar y aceptar.
Todo pensamiento, sensación, emoción y sentimiento debe reconocerse, para después ponerle nombre y darle espacio.
No podemos reprimirlo, la aceptación es liberación para comprender lo que sentimos.
¿Por qué siento esto y de dónde viene?
Todo proceso mental tiene un origen y parte de un contexto.
Si me siento decepcionado a pesar de tener un buen trabajo, es posible que en realidad yo siempre haya deseado otra cosa, otra ocupación.
Aceptar sin juzgar.
No debemos ser nuestros peores jueces ni nuestros peores enemigos.
Todo lo que sentimos es válido.
Transformar, canalizar y concienciarnos.
Toda emoción y todo pensamiento reclama algo y nos informa de algún hecho concreto.
Una vez que comprendamos su mensaje es momento de pasar a la acción, de generar cambios para lograr el equilibrio y el bienestar.
En caso de no lograrlo por nosotros mismos, tomaremos conciencia de la necesidad de solicitar ayuda.
Para concluir, todos estos procesos para validarte a ti mismo requieren tiempo, voluntad y práctica.
Aceptarnos, cuidarnos y decirnos que no hay nada malo en nosotros es un ejercicio de salud psicológica que debemos empezar a practicar.