La comunicación es una de las bases de una relación de pareja sana y feliz. Una buena comunicación permite a las parejas compartir sus pensamientos, sentimientos y necesidades, resolver conflictos y fortalecer su vínculo.
Es importante entender que la comunicación en la pareja cambia constantemente a lo largo de los años y que no siempre es fácil.
Lo que enriquece las relaciones de pareja es generar un vínculo espontáneo de confianza en el que poder expresarse libremente.
Saber cuándo y dónde comunicarnos es crucial, intentar comunicarte con tu pareja cuando estás cansado, estresado o enfadado no es lo más recomendable, es preferible esperar a que ambos os encontréis calmados y dispuestos a escucharos.
Además, es importante que cada tema que le surja a alguna de las personas de la pareja tenga su espacio, generar un momento, una práctica común de hablar y que se puedan exponer y tratar las inquietudes en tiempo y forma.
La interrupción constante puede dar a entender que para ti, la otra persona no tiene nada importante que decir o que no tiene razón, por lo que, no interrumpas, no juzgues y no intentes solucionar el problema inmediatamente.
Pensar antes de hablar es la mejor forma de evitar malentendidos y conflictos cada vez mayores que puedan repercutir en vuestra relación.
La comunicación efectiva está construida sobre la base de la empatía, respeto y asertividad, sobre nuestras propias inquietudes tratadas con consideración por nosotros mismos y por los demás.
Si tu pareja te habla, responde con transparencia y honestidad, haz preguntas si necesitas que te aclare algo, no presupongas, la mente crea miles de escenarios posibles que quizás nada tenga que ver con la realidad y puede llevarte a malentendidos.