Los esquemas mentales, también conocidos como marcos cognitivos o estructuras mentales, son patrones organizados de pensamiento que se desarrollan a lo largo del tiempo a través de nuestras experiencias, creencias y percepciones. Funcionan como filtros a través de las cuales interpretamos la realidad que nos rodea. Desde nuestras primeras interacciones sociales hasta nuestras experiencias educativas y laborales, cada nueva experiencia contribuye a su formación. Los esquemas mentales se forman a través de un proceso gradual de aprendizaje y adaptación. Cuando nos encontramos con nueva información, tendemos a interpretarla en función de nuestros esquemas existentes. Si la información se ajusta a nuestros esquemas, es probable que la incorporemos fácilmente. Sin embargo, si contradice nuestros esquemas preexistentes, es probable que la ignoremos o la reinterpretamos para que encaje en nuestra comprensión del mundo. Esto hace que los esquemas mentales sean difíciles de modificar debido a su naturaleza arraigada y automática. Han sido construidos y perfeccionados a lo largo de años de experiencia y son fundamentales para nuestra comprensión del mundo y de nosotrxs mismxs. Intentar cambiar un esquema mental establecido puede ser como tratar de remodelar los cimientos de una casa en plena construcción: es posible, pero requiere un esfuerzo considerable y un enfoque estratégico. Además, nuestros esquemas mentales están protegidos por mecanismos de defensa psicológica, como la negación o la resistencia al cambio, que pueden activarse cuando se enfrentan a información que amenaza nuestros esquemas existentes.