Estos son algunos de los interrogantes que pueden aparecer en este periodo y generar la conocida como “Crisis del cuarto de vida”.
Éste no es un término acuñado por la psicología, pero sí que es utilizado desde nuestra disciplina con frecuencia en los últimos años a la hora de hacer referencia al momento vital en el que se encuentran estos jóvenes adultos.
Aunque es posible considerarlo como un momento que forma parte de la evolución personal de cada individuo, el problema radica en que las generaciones que van llegando a este momento evolutivo cada vez enfrentan nuevos desafíos que les llevan a replantearse su vida y que, en muchas ocasiones, pueden llegar a ser debilitantes para su bienestar y estabilidad personal.
La aparición de la “Crisis del cuarto de vida” se ha visto más acentuada en los últimos años, esto puede deberse a diferentes factores que influyan en estos jóvenes adultos.
Entre ellos, vemos importante destacar las condiciones sociales y económicas en las que nos hemos visto involucrados en los últimos años como consecuencia de la pandemia así como de otros aspectos a nivel internacional que han afectado a la estabilidad socio-económica del país.
Esto ha podido influir a que aumente la presión a la que se enfrentan, en muchas ocasiones, al compararse con generaciones anteriores.
Por otro lado, vemos importante destacar el papel de las redes sociales en este momento, ya que la exposición de la vida que se realiza a través de ellas y que, en muchas ocasiones, es distorsionada mostrando únicamente los éxitos de las personas, puede contribuir a la aparición de frustración y sensaciones de poca valía.
La “Crisis del cuarto de vida” se refiere a un momento de inquietud en diferentes áreas personales que puede generar frustración, incertidumbre, dudas ante el momento presente, preocupación por el futuro cercano, ansiedad, miedo, desilusión y baja autoestima.