La crisis de los 20 es relativamente nueva y se produce por un contexto social, donde existe mucha presión a través de los medios de comunicación y redes sociales. Hay una tendencia o mito de ser jóvenes por siempre. Incluso personas muy mayores, buscan ser eternamente jóvenes a través de cirugías, cosméticos y el vestuario que da sensación de juventud. La sociedad ha cultivado un estereotipo artificial de aquello que debería ser la vida y ha dado una definición de éxito que no se adapta a la realidad biológica. La idea de dejar de ser jóvenes tan prematuramente les aterroriza, les da pánico y una serie de síntomas asociados a la desregulación emocional, crisis y existencialismos sobre su futuro.
Una de las principales causas de esta crisis son las redes sociales, porque reproducen un imaginario de éxito que afecta a los jóvenes, al vender una idea sobre lo que es popularidad, reconocimiento y aceptación. Un tipo de persona entra de moda un rato, luego sale de moda porque hay una nueva tendencia. Así que, al pasar de moda se vuelven aburridoras, quedan relegadas, y tienen esa sensación de que, como ya no gusto, ya no valgo. Anhelamos todos ser muy exitosos con unos imaginarios falsos, unos mitos modernos que existen y la realidad que todos estamos deprimiéndonos, porque no somos ese ideal.
Para poder afrontar la crisis de los 20, es importante trabajar en comprender y adaptar un concepto de éxito que sea asequible y sobrepase la superficialidad de las redes sociales. También es entender que la felicidad no es ausencia de dolor ni placer, sino que es tener la capacidad de integrar los momentos difíciles, de éxito y de logro sin desequilibrarme.