Se realiza con movimientos simples y repetitivos, incorporando sonidos.
Deben colocarse bolitas de papel o polietileno, también se pueden emplear velas, tumbar torres de papel con soplidos y utilizar pajillas para aspirar agua o limonada.
Para realizar la pronunciación el niño debe inhalar lentamente por la nariz, retener el aire y luego exhalar lentamente mencionando las 5 vocales.
Para realizarlo, se pueden dar pequeños golpes a una mesa o tambor, y luego pedirle al niño que imite los sonidos con la voz, de esta manera podrá adaptarse al ritmo.
Deberá articular sílabas usando alguna consonante, de manera repetida, por ejemplo: Con la letra P, articulará la sílaba pa, y luego debe cambiar las vocales.
Cada vez que lo realice, ejercitará el ritmo y la articulación, mejorando los problemas del lenguaje.
En este caso pueden utilizarse frases completas, poesías, trabalenguas o cuentos cortos, de esta manera se repetirán las silabas y frases, una y otra vez hasta articular de manera correcta las mismas.
Abarcan diversidad de movimientos con la lengua, ideales para los trastornos del lenguaje en los que se ve afectada la articulación de algunos fonemas.
Pueden realizar giros con la lengua en todas las direcciones, estirar la lengua, llevarla al paladar superior, comer goma de mascar y tocar todos los dientes con la punta de la lengua.
Primero, deben ubicarse en una habitación completamente silenciosa, y luego realizar algún sonido, de manera que la persona pueda detectarlos y prestar atención, para luego preguntarle qué sonido escuchó.
No solo se ayuda a mejorar el lenguaje, sino también, puede ayudarles a distinguir la duración e intensidad de los sonidos, ejercitando la localización del mismo y reconocimiento de los objetos que lo emiten.
Se pueden realizar sosteniendo un palillo con los labios, sin introducirlo completamente a la boca.
También pueden apretarse y aflojarse, separarlos y juntarlos rápidamente.
Realizar el sonido de la letra P con los labios repetidamente.
Inflar las mejillas y desinflarlas.