La autoconciencia es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, pensamientos y comportamientos, así como comprender cómo están relacionados. Asimismo, esta capacidad implica reflexionar sobre uno mismo, conociendo las fortalezas, las debilidades y los límites que tenemos en ciertas situaciones. La autopercepción es fundamental para modificar o redirigir ciertos aspectos de nuestra personalidad, además de ser uno de los pilares más importantes de la inteligencia emocional. Trabajar la autopercepción aporta una serie de ventajas a nivel personal. Además de modificar ciertos rasgos de la personalidad de uno mismo, también fomenta el crecimiento personal y la autodeterminación, pues somos capaces de entendernos mejor y tomar mejores decisiones. La autoconciencia interna refleja cómo uno mismo ve sus propios valores, deseos, pasiones y aspiraciones, así como su relación con todo lo que le rodea. La autoconciencia externa se refiere a la capacidad que tenemos para comprender cómo nos ven los demás.
Por otro lado, se recomienda meditar y conocer mejor nuestros valores. ¿Qué es importante para ti y qué defiendes? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y débiles? Tomarse el tiempo necesario para conocerse mejor ayudará a ser más conscientes de nosotros mismo. Asimismo, la autorreflexión es otra herramienta importante para trabajar la autoconciencia. Preguntarse cómo interactuamos con los demás, cómo respondemos a diferentes situaciones o cómo manejamos el estrés ayuda comprender mejor nuestras reacciones.
Es importante practicar la autocompasión, no castigarse ni tener miedo a cometer errores. Trabajar en el autoconocimiento es un viaje, y es importante ser amable con uno mismo. El autoconocimiento, sin duda, puede ayudarnos a vivir una vida más plena.