Es importante para que la persona sea capaz de cumplir sus objetivos, se reconozca a sí misma y tenga un buen autoconcepto, una buena identidad de quién es, de qué quiere y hasta dónde quiere llegar. Es bueno para que la persona lleve una vida alineada con sus valores y con sus prioridades y las cosas que son importantes para ella. Es bueno para que la persona se quiera a sí misma, se cuide, tenga autocompasión y tenga un enfoque de aprendizaje y de perseverancia cuando las cosas no salen como ella espera. Es importante también para sentir que su vida tiene valor y que tiene el rumbo que quiere llevar. De esta manera, cada uno de estos factores ayudan a que la persona se sienta plena, se encuentre bien consigo misma y pueda ir enfocando las diferentes áreas de su vida de forma que le hagan sentir bien a ella sin importarle tanto la opinión de los demás. Cuando una persona vive la vida que quiere vivir y se marca objetivos y los cumple, empieza a quererse más, se siente más orgullosa de ella misma y, por consecuencia, tiene una mejor autoestima.