Para eliminar la autocrítica, primero debes ser consciente de tu autocrítica destructiva y adquirir más conciencia de lo que pensamos.
Una buena técnica para captar nuestros pensamientos negativos es simplemente mantener un registro de todas las críticas internas que detectemos en nuestro día a día.
Podemos hacerlo, para que nos sea más sencillo y lo tengamos siempre a mano, en una nota en nuestro teléfono.
Cada vez que detectemos una crítica negativa, anotaremos brevemente lo que hemos pensado.
Esto nos ayudará a ser más conscientes de nuestras autocríticas y será el primer paso para acabar con ellas.
Nuestro crítico interior no nació con nosotros, se ha ido formando a lo largo de los años, alimentado por las cosas que nos han pasado en la vida, personas a las que hemos conocido, fracasos personales, miedos, etc.
Pero el crítico no somos nosotros y distanciarnos de él nos ayudará a hacerle menos caso.
Una buena técnica para hacerlo es ponerle un nombre, el que más te apetezca.
De hecho, elegir un nombre ridículo es una forma de reírte un poco de él.
Nombrándolo estarás poniendo distancia entre tu yo real y él, lo que te ayudará a librarte de su influencia.
Contestarle a tu crítico interior es un arma importante para quitarle su poder.
Simplemente dile que no quieres escuchar lo que te quiere decir.
Eso te dará la sensación de que tienes más control sobre él.
Cuando escuches que el crítico interno comienza a hablar, dile que se calle, que te niegas a escuchar.
Dile que sabes que es un mentiroso.
Dile que prefieres ser amable contigo mismo.
Responde al crítico apoyándote en otra voz interior que esté contigo al 100%.
Una buena forma de buscar esa voz interior “buena” es, por ejemplo, anotar todas las cosas buenas que haces y que te gusten de ti.
Hemos de entrenar también nuestra capacidad para ver lo bueno de nosotros mismos.
Concéntrate en todas las cosas que haces bien y recuérdatelo cuando tu crítico interior comience a atacar.
En definitiva, acabar con nuestro crítico interior no es un proceso fácil ni rápido, pero no es tan difícil como podría parecer.
Simplemente háblate como lo harías con un amigo, destaca tus cualidades positivas, no te estanques en las negativas, y probablemente conseguirás reducir mucho la presión interior que causa la autocrítica.