Si eres una chica que constantemente te repites que vas a fallar, en incluso tienes en la mente la frase “¿para qué lo haces, si va a salir mal?”. Entonces, te estás autocriticando al extremo de que pronto estarás convencida de que lo más seguro para ti es no hacer nada. Sin importar lo que hagas, aunque los resultados sean bastante favorables, tú solo le encuentras defectos a tus logros constantemente. La idea de que pudiste haber sido mejor resuena en tu cabeza todo el tiempo y entonces jamás te sientes satisfecha. Cuando solo hablas contigo misma para “regañarte”, tienes una señal crónica de que estás siendo autocrítica al máximo y ya olvidaste hacerte cumplidos para aumentar tu autoestima. Quizá tienes problemas con tu imagen que no dejas pasar, cosa que tiene que ver más con la forma en la que te ves a ti misma, que con cómo luces realmente. Si jamás luces lo suficientemente hermosa para tus ojos, lo más probable es que seas demasiada autocrítica. Perdonarte, y a los demás, requiere dejar de lado la crítica. ¿Te cuesta trabajo? Entonces estás atascada en la autocrítica, te resulta más sencillo seguir culpándote por los errores que cometes, aunque estés consciente de que eres un ser humano y que por lo tanto, también te equivocas. Esto no es consecuencia de tu realidad, sino de tu actitud.