La gratitud puede ser un rasgo de carácter, un sentimiento, una virtud y un comportamiento, el significado que recibe va a depender de cada persona y del contexto en el que surja.
Algunas de las investigaciones llevadas a cabo que evalúan cómo afecta la gratitud a las personas que la practican como algo consciente en sus hábitos y en su día a día, encuentran los siguientes beneficios:
Presentan menos sentimientos asociados a soledad o aislamiento, además de disminuir la probabilidad de tener depresión o agotamiento y mejoras a la hora de combatir con eventos traumáticos.
Niveles más altos de emociones asociadas al bienestar.
Generemos acciones y pensamientos de gratitud empezando por los más pequeños de la casa, pues es un gran beneficio para su salud mental.
Es un ciclo de retroalimentación puesto que esa gratitud te hace sentir más feliz, te conecta pues con pensamientos más positivos y esto hace que quieras interactuar/relacionarte más con las personas incrementando las experiencias sociales positivas con los demás.
La acción de agradecer libera una gran cantidad de serotonina en nuestro cerebro, hormona que está relacionada con la felicidad y bienestar, afectando directamente al Sistema Nervioso Central y volviéndonos más pacíficos.
Además, el agradecimiento también estimula las vías cerebrales para la liberación de la hormona conocida como oxitocina, la cual favorece el afecto, la tranquilidad y disminuye los niveles de ansiedad.
Cuando nuestro cerebro identifica que algo bueno sucede y somos agradecidos por ello, se libera también otra hormona que recibe el nombre de dopamina, relacionada con las sensaciones placenteras.
Por eso las personas que manifiestan gratitud, viven con un nivel elevado de emociones positivas, una gran satisfacción por la vida, vitalidad y optimismo.