La máscara del rechazo se presenta de diferentes maneras, pero una de las más comunes es la máscara del huidizo. Para evitar sufrir otro posible rechazo, se aíslan y se cobijan en su mundo interior, creyendo que así se protegen. Por eso la reacción normal de una persona con esta herida es huir. Las personas con estilo de apego evasivo tienen esta herida. Estas personas tienen características como perfeccionismo, alto grado de miedo al fracaso, se rechazan a sí mismos, prefieren rechazar antes que ser rechazados, les cuesta desarrollar relaciones interpersonales y tienen un alto grado de necesidad de aprobación externa. Se sienten culpables al decir NO, les cuesta poner límites, buscan la soledad para evitar el rechazo, pero a la vez se sienten muy desolados y necesitan mucho de los demás. Se sienten indefensos, en un mundo hostil, pasan rápido del amor al odio en el amor, creen que no necesitan de nadie, pero lo cierto es que es una manera de tapar el dolor que les genera el no sentirse amado y querido. Viven mucho en su mundo interior, donde se sienten a salvo, evadiéndose mucho de la realidad, se comparan con otras personas y se juzgan continuamente.