El rechazo no dice nada de ti, tan solo que el otro no siente lo que tiene que sentir o que está buscando otra cosa. Trabaja tu autoestima, es una realidad, si nuestra autoestima está bien, está trabajada, y nos sentimos bien con nosotros mismos, el daño que nos puede hacer un rechazo será menor. Nuestra autoestima influye en cómo nos sentimos con nosotros mismos y cómo interpretamos lo que nos sucede alrededor. Autorreforzarnos, fomentar el autoconocimiento, cuidar nuestro diálogo interno, cuidar nuestra salud emocional, reconocer nuestras fortalezas y aceptar nuestras debilidades. Reconoce tus fortalezas, tienes un montón de fortalezas y de puntos fuertes, aunque te hayan rechazado. No le des tantas vueltas, es hora de aceptar, fluye, no te ofusques en agradar a alguien y evita darle vueltas al tema. Desculpabilízate, aquí nadie tiene la culpa de nada, sencillamente, hay personas a quienes les gustarán ciertas cosas de nosotros, otras a quien enamoraremos sin hacer nada y otras que no nos harán ni caso. Evita personalizar o ser tan referencial, un rechazo no significa que haya algo malo en ti, ese rechazo no se explica por algo personal, las causas no tienen que ver con nosotros. Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.