Detrás de un rechazo puede haber una oportunidad. Te pueden rechazar para algunos proyectos, te pueden rechazar algunas personas, te pueden rechazar incluso tus padres, pero eso no significa, ni mucho menos, que no seas una persona repleta de valor, con mucho que aportar. No hagas de un rechazo una herida en tu autoestima, dignidad y autoconcepto. La misma persona me rechazó durante mucho tiempo, luego me tuvo en gran estima y me volvió a rechazar de nuevo. Ya aprendí la lección. A veces pienso en ese editor que me rechazó, ¿qué será de él?, ¿cómo lo habrá gestionado?, pues posiblemente bien, al final nos acabamos convenciendo de lo que queremos. O en aquella chica que me rechazó, quizás fuera lo mejor para ambos, sí, no tengo la menor duda de que era lo mejor para los dos. También pienso en aquel periodista que rechazó mi propuesta de sección una y otra vez, el mismo que después me la dio, el mismo que después me la quitó. A menudo, el que rechaza, no es consciente de lo que está rechazando. Antes de rechazar, asegúrese de que está tomando una buena decisión.