La falta de autoconfianza personal genera una serie de consecuencias negativas para la persona.
Dichas consecuencias van a influir negativamente no solo en la citada autoestima, sino a nivel general en el bienestar emocional y psicológico de la persona.
Tendencia a la comparación con otras personas.
Cuando no se tiene autoconfianza, se conecta con un terrible sentimiento de inferioridad, infravalorando las características positivas propias y magnificando las ajenas.
La persona con baja confianza en sí misma, al no confiar en sus propias capacidades, cree que el resto de persona siempre lo van a hacer mejor que ella, comparándose y reforzando el sentimiento de inferioridad.
Este pensamiento anticipa torio activa la respuesta de ansiedad, generando bloqueo mental y, como resultado de ello, finalmente no se toman decisiones.
Además, el miedo al fracaso es tan grande que genera mayor ansiedad añadida.
El miedo al fracaso con respecto a las decisiones tiene una explicación sencilla: además del miedo a cometer errores, el hecho de tomar una decisión que resulte errónea va a confirmar la falta de habilidades para tomar decisiones eficaces, aumentando el malestar y disminuyendo, aún más, la autoconfianza personal.
La persona se vincula desde el sentimiento de inferioridad y asume que tiene que ganarse el cariño y la aceptación del resto no por quien es, sino por lo que hace por ellos.
Así, la complacencia se convierte en la conducta herramienta estrella, pasando por encima de sus propios valores e intereses por el miedo a no ser aceptada, a ser rechazada o a sentirse sola.
Este tipo de dinámicas generan un alto grado de sufrimiento.