Por fortuna, existen medidas que puedes implementar para convertirte en un mejor tomador de decisiones.
La importancia de la toma de decisiones radica en que hacerlo correctamente te permitirá ahorrar tiempo, dinero y esfuerzos.
Conócete a ti mismo, el autoconocimiento es esencial en el proceso de toma de decisiones.
Saber tus gustos y valores, así como tus habilidades y limitaciones, ayudará a que al momento de elegir lo hagas correctamente.
Puedes pensar que para tomar buenas decisiones es necesario un largo tiempo para analizar varias alternativas y sopesar sistemáticamente todos los pros y contras.
Sin embargo, a veces un juicio rápido puede ser igual de bueno, o incluso mejor.
Toma en cuenta los riesgos, la familiaridad genera comodidad.
Es probable que tomes decisiones que no son buenas simplemente porque es a lo que estás acostumbrado.
Puede ser que tengas hábitos nocivos y quizá no estés consciente del daño que te hacen.
Ábrete a otras perspectivas, el modo en que abordas un problema juega un papel importante en cómo respondes frente a él.
Al enfrentar una decisión, plantéate el problema de modo diferente.
Tómate un minuto para ver el problema de forma distinta, esa puede ser la respuesta.
No cedas ante la presión social, puedes considerarte una persona segura de sí misma que toma sus decisiones sin que los demás influyan, el hecho es que nadie es inmune a la presión social.
Innumerables experimentos revelan que las personas se dejan influir por figuras de autoridad o sus pares y toman malas decisiones.
Limita tus opciones, al tomar una decisión es posible que evalúes entre distintas opciones e incluso consideres más posibilidades.
Lo mejor es que descartes las opciones que no sean viables desde el principio.
De este modo, tomar una buena decisión será más fácil.
Reconoce tus limitaciones, es normal tener sesgos, aunque cueste trabajo admitirlo.
La verdad es que nuestro criterio está sesgado y es imposible ser completamente objetivo.
La mente tiene estrategias que le ayudan a entender situaciones y tomar decisiones más rápido.
Y aunque estos atajos mentales permiten simplificar nuestras vidas, en ocasiones pueden llevarnos a tomar malas decisiones.
Pon en práctica los siguientes consejos para tomar mejores decisiones: conócete a ti mismo, concéntrate en el presente, confía en tu intuición, hazle caso a tus emociones, toma en cuenta los riesgos, ábrete a otras perspectivas, no cedas ante la presión social, limita tus opciones, reconoce tus limitaciones y ponte en otros zapatos.