La falta de horas de sueño tiene consecuencias muy evidentes durante el día, tales como la excesiva somnolencia diurna y los cambios del estado de ánimo.
La excesiva somnolencia diurna se refiere a la tendencia a dormirse a todas horas.
Los cambios del estado de ánimo incluyen humor, tristeza, irritabilidad, ansiedad, depresión, etc..
También hay un aumento del estrés.
Además, se ha demostrado que una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40 por ciento.
La persona se vuelve más lenta y menos precisa, por eso, la falta de sueño puede provocar una alteración en el habla y dificultad para aprender, crear y resolver problemas.
También se han demostrado otros problemas a largo plazo, como la hiperalgesia o aumento de la percepción de dolor, los temblores, el envejecimiento precoz, el agotamiento, los trastornos gastrointestinales o el aumento de probabilidad de contraer infecciones por afectación del sistema inmunitario.